André DEVAMBEZ
(París, 1867 – París, 1944)
Retrato de una mujer en un bistró
Óleo sobre panel de caoba
Altura: 22 cm; Anchura: 16 cm
Firmado abajo a la derecha
Alrededor de 1905-1910
Procedencia: Galerie de la Scala (68, rue La Boétie, París VIII), y luego por herencia
Exposición: El cuadro se expondrá (en préstamo) en la exposición dedicada a André Devambez que organizan el Museo de Bellas Artes de Rennes (febrero-mayo de 2022) y el Museo del Petit Palais de París (septiembre-diciembre de 2022).
Hijo del famoso grabador y editor Édouard Devambez, el joven André demostró desde muy temprano aptitudes y gusto por el dibujo.
Fue alumno de Benjamin Constant y Jules Lefebvre en la Académie Julian, continuó su formación en la Escuela de Bellas Artes de París y ganó el Gran Premio de Roma en 1890, aunque ya había participado en su primer *Salón de los Artistas Franceses* en 1889. Al volver a París en 1896, tras su formación en Roma, empezó a publicar dibujos humorísticos y satíricos en revistas (como *L'Illustration* o *Le Rire*), además de ilustrar menús y programas y crear carteles. Sin embargo, pronto se hizo famoso por sus cuadros. Además de sus grandes cuadros de salón y sus composiciones decorativas, pintó un montón de cuadros costumbristas de pequeño formato, a menudo llenos de ternura y humor: escenas de playa (en Yport) o la vida urbana repleta de figuritas (andenes del metro, espectáculos aéreos, jardines públicos, colas para el autobús, ferias...), pequeños retratos de bebedores y filósofos, y viñetas con artesanos, duelistas, espadachines o bandoleros. Cuando se celebró su primera exposición individual en la Galerie Georges Petit en 1913, ya se había ganado la fama y el reconocimiento del público (entre otros, la Legión de Honor en 1911 y su participación habitual en el Salón). Se le admiraba especialmente por sus perspectivas desde ángulos elevados y sus escenas con multitudes.
La guerra, en la que resultó gravemente herido, le sirvió de inspiración para crear cuadros sobre ese tema, pero no frenó el éxito de un artista que se resistía a encasillarse y que utilizaba una amplia variedad de estilos expresivos.
Un artículo de 1930 publicado en *Larousse mensuel illustré* elogiaba el «realismo de sus figuras —a años luz del academicismo convencional... una ejecución impecable y exquisita... heredera de las grandes tradiciones de los maestros holandeses y flamencos...».
Nuestro cuadro, que tiene una presencia impresionante, pertenece a la serie que Devambez llamó *Incompris* («El incomprendido», en referencia a su cuadro del Salón de 1904 con el mismo título, que ahora está en el Museo de Quimper). Estos eran los temas que más le gustaban: personajes como bebedores, poetas o artistas que ahogaban su desesperación o buscaban inspiración en el alcohol, y filósofos perdidos —ya fueran solitarios o en grupo— inspirados por los habituales de los bistros, donde el consumo de alcohol (sobre todo de absenta) estaba muy extendido en aquella época. El historiador de arte Gustave Soulier escribió al respecto: «En M. Devambez encontramos una especie de nuevo Daumier».
A medio camino entre el humor y la tragedia, estos personajes suelen llevar sombreros grotescos: demasiado grandes, demasiado pequeños, estropeados o con formas extrañas, como el que lleva la mujer que está bebiendo en nuestro cuadro. Tiene el rostro marcado por el paso del tiempo, con signos de envejecimiento prematuro, probablemente causados por el abuso del alcohol y el tabaco. Ya sea simplemente una mujer emancipada (hay un cuadro de Devambez titulado *La feminista* —¿será el nuestro?) fumando un cigarrillo y bebiendo sola, o una prostituta de edad avanzada que espera atraer a un posible cliente, el café le parece más un lugar de refugio que un sitio para charlar y debatir.
En cuanto a la temática y la composición, nuestra obra invita a compararla con el cuadro (27 x 21 cm) que se conserva en el museo del Petit Palais de París, titulado *En el café*, en el que aparece un bebedor de absenta fumando un cigarrillo —se cree que se trata del cantante de cabaret Marcel Legay—.